
Hace trece años escribí mi primer libro: Técnicamente humanos, era 1996 y para ser sinceros me había tardado mucho, no empezaba publicando tan joven como otros escritores de mi generación o de generaciones posteriores, aunque me pregunto ¿qué es una generación? Nunca me ha gustado que califiquen ni que agrupen a los escritores en este tipo de medidas convencionales, pero así es el mundo literario. Finalmente no llevaba prisa, como tampoco la llevo ahora, cada cual tiene un tiempo interno, una vida continuada o vidas paralelas como es mi caso, cada cual escribe a su ritmo y para todos hay lectores que esperan o desesperan. Yo creo que al final del viaje es la honestidad de la escritura la que queda en el recuerdo de los lectores, esa verdad del escritor, que sin ser “La verdad” trasciende en otros interlocutores, quizá porque como decía Virgina Woolf son ellos los que llegan a ocupar un lugar especial en la estanterías de la memoria, los que uno percibe sinceros en su escritura. Pues a mí también me gustan así y espero llegar a ser una escritora honesta y con una verdad, la propia, por lo pronto sólo escribo.
Y quizá por ello, quiero pensarlo así, Técnicamente humanos, ha logrado convertirse en un libro que se busca y se encuentra: en alguna librería de viejo, fotocopiado, prestado, y quién sabe que más laberintos temporales y espaciales surcó para llegar a un sin fin de lectores que ni yo misma llegué a imaginar, y vaya que se me da eso de imaginar cosas. Por ello cuando Miguel Castro me dijo “quiero publicar Técnicamente humanos y junto con él incluir una selección de algunos de tus mejores cuentos, otros inéditos si tienes, quiero hacer un libro que te introduzca en los Estados Unidos.”, acabe por contestarle sin más: “Va”. Debí decirle que ese libro representa para mí mucho, es el principio y ahora con esta publicación el fin de una etapa, la de esa escritura antes y después de perder a mis padres, la de esa escritura de joven nerviosa e inmediata, cargada de imaginación, de reminiscencias a mis lecturas favoritas; pero también la escritura de la transición adolorida, triste y amarga, pero siempre cargada de esa ironía, de ese humor negro que van marcando mis textos más allá de ser algunos fantásticos y otros terriblemente posibles…
¿Cuál será la siguiente etapa? No lo sé, no lo pienso, llegará como llegan las tormentas y las calmas. Por ahora: Técnicamente humanos y otras historias extraviadas ya es un hecho, y este 01 de diciembre de 2009 a las 19:30 horas en el marco de la FIL es el pre-lanzamiento. El lugar Primer Piso (Pedro Moreno esquina Escorza). Lo presentan mi amiga y editora Arianna Squilloni, la escritora Elizabeth Vivero y la crítica Diana Andrade Uribe (las dos unas apasionadas y estudiosas de este texto, lo cual agradezco). Si habitas por aquí, te espero, me dará gusto saludarte o conocerte, si no espero que consigas el libro y lo disfrutes (www.letrarojalibros.com) . De cualquier manera celebro siempre el nacimiento de un libro y desde cualquier latitud anímica o geográfica espero que estés conmigo y levantes una copa a su salud…