viernes, 7 de mayo de 2010

Tres días en Tokio




















Una de las ciudades más fascinantes que he conocido. Y sólo eché un vistazo, mi parada final era Corea del Sur: Seúl. Pero de esa ciudad, también impresionante, hablaré en otra entrada. Ahora me quiero concentrar en Tokio ( recuerdo la canción de Alaska y los pegamoides con el mismo título, si la menciono es porque evoca ese alucine). Ahora todo me parece como una impresión de postal, de muchas postales increíblemente frenéticas y al mismo tiempo cargadas de silencio. Hay multitudes cruzando calles, entrando o saliendo de lugares y no te rozan, no te tocan, se desplazan con una agilidad sorprendente, la saturación no parece ser en realidad tal... Me sentí dentro de una película de... Jim Jarmusch, quizá. Son excéntricos, orgullosos, ceremoniosos, fríos y terriblemente cálidos a su vez: son japoneses. Y ya sea vestidos como sus famosos comic, de colegialas, de empresarios o de ricas damas, de vagabundos o de falsas imitaciones gringas les queda todo bien. Luego, por supuesto está el escenario, esa ciudad fabulosa que de noche deja el gris cemento y se convierte en un desfile de luces y sonidos que no saturan que no molestan.
¿Qué compre? Muchas imágenes. ¿Qué bebí? Mucho sake. ¿Qué comí? Pescado crudo todo el tiempo entre otras cosas cuyos nombres no recuerdo, todo aderezado de mar. ¿Qué me traje? A Atom ( Astroboy) de colección (Yo crecí viéndolo volar entre esos edificios que ahora son para él mismo un recuerdo....), eso y las ganas de volver, ahora sí en plan glotón a devorarla toda, de la mano de mis amigos Kana y Yasutoshi sin ellos este Tokio que ahora te cuento sería una postal de turista y nada más...

p.d. Las fotos son cortesía de Olivia González Terrazas.

martes, 6 de abril de 2010

Papá oso. Cuento infantil








Con gusto recibo la noticia de que ya salió a su venta en España mi cuento Papá oso, que fue ilustrado nada menos que por Jacobo Muñiz. El libro quedó lindísimo bajo la supervisión de la editora de A buen paso Arianna Squilloni, quien además me dijo que los Coreanos ya compraron los derechos y este mismo año sale por esas tierras. Quizá también lo veamos en francés y en chino, o en ruso o en cualquier lengua donde siempre existe el estrés... Buen viaje tenga este libro y lo reciban sus lectores. Dejo el link de la editorial para que vean de que va el cuento y tal vez les apetezca comprarlo...




viernes, 2 de abril de 2010

¿Qué haciendo?


Sí, sí y más sí. No he escrito en mi blog desde ya tiempos muy remotos, pero la razón es simple: Estuve escribiendo (entre otras cosas no tan agradables). ¿Qué escribí? Un texto sobre acontecimientos del siglo XIX en Guadalajara para un libro sobre el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana, y debo reconocer que me gustó mucho trabajar la ficción histórica. Así que en breve me voy a poner a redactar una novela de ese tipo. Y Luego está, por otro lado, el opuesto algunos dirían, un cuento de C.F. para una antología próxima a aparecer. Y le sigue otra de Terror donde también me pidieron un texto.
Entre uno y otro cuento, cambiando de chip a cada rato y concluyendo las labores académicas y discursivas de las que vivo, se me ha ido la vida. Y para colmo ya se acerca peligrosamente mi cumpleaños y como siempre en PASCUA. En fin les dejo por si tienen tiempo una mini ficción. Yo sigo mucho este consejo y ahora que estoy por partir (y esto es en serio) a Asia, ( sí, mezclare los negocios con el placer por eso paro en TOKIO), y bueno en algún lugar lejano y durante mi viaje compraré un mono de tinta.

Sobre la inspiración a base de tintas

Para Horacio Eudave

La manera de adquirir inspiración es sencilla; nos la ha confesado un comerciante chino que está vendiendo monos de tinta en el mundo occidental. Monos invisibles, por supuesto; no se les puede ver sino sólo en su hábitat, asegura el asiático. En fin, usted deja sobre su mesita de noche, o sobre su escritorio, una o varias botellitas de tinta en frascos de vidrio, si es cristal qué mejor. Las tapa con un pedazo de tela sedosa y se va a dormir. Si al mono le ha gustado la bebida, retirará suavemente la almohada de su cabeza y se pondrá en su lugar. Es bien sabido que son de piel suave, y su latido pausado dicta a nuestra imaginación, que se acompasa a su ritmo, las historias más fascinantes. Usted sólo tiene que levantarse a la mañana siguiente a escribir. Éxito garantizado, que ahora viene en certificados de papiro made in China…